lunes, 1 de septiembre de 2014

Los Golluts, la raza maldita.



Existen en este valle de Ribas (...) número no escaso de habitantes que los natrales de aquí llaman "nanus", enanos. Su estatura por lo que pude comprobar está en torno a los cuatro pies, o sea, metro diez o metro y quince centímetros. Buen número de éstos padecen paperas, fenomenales en algunos (...) Se dice en estas tierras que los manantiales de las montañas de las que beben tienen arsénico, y eso les inflama los "golls", y convierte a estos infelices en cretinos (...)
            Tienen las facciones muy carnosas, y su carne es fláccida, descolorida, parece como que no tienen nervios, y de aquí que se les forme multitud de arrugas, aun en los primeros años de su vida. Concurre a dar un aspecto extraño de estos nanus su boca grande, con sus labios excesivamente carnosos y belfos que cubren sus largos y fuertes dientes, entre los que sobresalen mucho los caninos. Cual si la saliva fuera en ellos sobrada, siempre los llevan húmedos y, diría mejor, llenos de babas, que es lo que para mí al menos los hace del todo repugnantes (...) Sólo se unen entre sí, y de aquí  que conserven pura la raza y de que cada día vayan siendo menos en número...
Carta del historiador Miguel Morayta a Manuel Antón (descubridor en España del Hombre de Cro-Magnón) fechada el 20 de agosto de 1886

            El tal Morayta (Todo un personaje: republicano, masón y anticlerical) habla con conocimiento de causa, ya que tuvo ocasión de ver a estas gentes con sus propios ojos. En la época aún quedaban más de un centenar en la zona de Ribes, donde él acostumbraba a pasar sus vacaciones (en el balneario Perramón de Ribes, por si les interesa). Fue el "descubridor" de estos seres, o al menos el que los dio a conocer fuera del Valle de Ribes. De hecho, al día siguiente de enviarse esta carta (21 de agosto) se publicó un reportaje en La Vanguardia firmado por Morayta, en el que describía con más crudeza la situación de estas gentes:



            "Viven en general abandonados, cuidan del ganado especialmente porcino y duermen en corrales con forraje por cama y por abrigo; machos y hembras haciendo en algunos lugares vida común, cometerán sin duda inconscientemente y con la mayor desazón todo tipo de bestialidades y actos sexuales. (...) A los menos idiotas se los dedica a pastores y ganaderos (...) Beben agua de la fuente de la Margarideta, viven en malas bordas, no observan ninguna prescripción de higiene, su instrucción es casi nula y carecen por completo de ninguna otra educación que la del Padrenuestro, encontrándose dominados por dos vicios: el egoísmo y la lujuria."
            "Saben cómo se llaman, pero a duras penas recuerdan los nombres de sus padres o el de la población dónde viven. No conocen los números. Son dóciles, embrutecidos e interesados ya que, aunque muchos tengan medios para vivir, piden limosna de una manera mecánica."
(La Vanguàrdia, 21.08.1886.)

            Como ya he dicho, por esa época apenas quedaban un centenar de individuos, la mayoría residentes en el barrio Villa de Arriba, en Ribes, cerca del castillo de Sant Pere, aunque otros estaban afincados en Pardines y unos pocos, solitarios y ariscos, vivían en el bosque, más animales que personas. Los más integrados con los humanos cuidaban del ganado de otros (ovejas y cerdos). Se alimentaban casi exclusivamente de patatas y pan negro, y no consumían (o lo hacían muy raramente) vino, aceite y sal. Los "cazadores de fenómenos" de ferias y de circos compraban a las familias alguno de sus miembros, para exhibirlos como los "monstruos" que eran. En los años 60 del siglo pasado aún quedaba una familia de Golluts, que vivían en una casa en Pardines que hoy en día se conoce como "la casa dels golluts". La endogamia, la falta de higiene y las enfermedades endémicas habían hecho mella en ellos. Ya no trabajaban: Rebuscaban comida en la basura y pedían limosna. El último de los Golluts del valle de Ribes murió en los años 80. Iba de regreso a Pardines desde Ribes y alguien lo asesinó. Iba cubierto con un saco como única prenda. 

            ¿Cual era el origen de los Golluts? La imaginación popular decía que eran descendientes de ¡tártaros! (posiblemente por sus ojos achinados). Sin embargo, los médicos y antropólogos que han estudiado el caso coinciden en que se trataba de una comunidad aislada afectada por una enfermedad denominada bocio endémico (mixedema) caracterizado por un bulto debajo de la barbilla (bocio, en catalán goll) a veces tan grande como la cabeza de un niño. Dicho bulto está producido por un crecimiento atrófico de la glándula tiroides, estimulada por la hipófisis, en un intento de compensar el déficit de producción hormonal. La aparición del bocio supuso su marginación social, y con ella vino la endogamia, la mala nutrición, y su lenta extinción.

            ¿Y a qué se debe ése bocio monstruoso? Puede producirse por un tumor cancerígeno... o por beber aguas poco mineralizadas y nada yodadas. Y estas gentes bebían de manantiales situados a 2.000 metros de altura, nacidos directamente del deshielo. El hipotiroidismo congénito también tiene asociados una falta de desarrollo físico y mental. Es decir, alguien de baja estatura y cada vez más fuerte retraso mental. Un Gollut.

            Casos de bocio endémico no se dieron sólo en el valle de Ribes. Hay casos datados en el macizo del Montseny y en el valle de Boi, en Catalunya, en la sierra de Alcubierre y la zona de Moncayo en Aragón. También hay carencias de yodo en zonas muy concretas de Andalucía (Granada, Almería), Asturias, Galicia, Extremadura y Castilla. Y en otros países europeos, como Italia y Francia.

1 comentario: