domingo, 30 de septiembre de 2018

La Historia tras la Leyenda 4. Red Sonja




Sí, ya sé, la compañera de Conan con su característico bikini de cota de malla no se basa en ninguna persona real... pero pocas veces una ficción ha sido tan tergiversada como con este personaje.

La primera aparición de Red Sonja se produce en el número 23 (febrero de 1973) de la colección de cómics Conan el Bárbaro, de Marvel Comics, nacida del lápiz del dibujante inglés Barry Windsor-Smith y de la imaginación del guionista estadounidense Roy Thomas. Quizá les sorprenderá a algunos, pero esta primera Red Sonja, (alter – ego femenino de Conan) tiene formas de gacela y unas larguísimas piernas de infarto... pero lleva una cota de malla muy funcional, que le cubre todo el torso.  No se me extrañen. El Conan de  Barry Windsor-Smith es atlético pero delgado en comparación con la masa abultada de músculos que será más tarde, con Buscema. Y suele ir mejor protegido: Un característico casco con cuernos, a menudo una cota de malla o cuero y muchas veces un escudo. Nada del pack “taparrabos, sandalias y espada” que luego se convertiría en el uniforme pseudo oficial del personaje.
¿Y de donde sale el bikini de cota de malla de Red Sonja? Pues de los pinceles de nuestro compatriota Esteban Maroto, que le envió a Roy Thomas (por entonces editor de  Savage Sword of Conan)  una ilustración en la que Red Sonja lucía un cuerpo más voluptuoso apenas cubierto por un escueto bikini de cota de malla, muy en el estilo de Maroto en los 70. Y con el famoso bikini se nos quedó la moza... Con una imagen muy diferente a la que en su día concibió Robert Howard.


El personaje original de Howard nunca pisó la tierra de Hiboria. Su nombre es Sonya “la Roja” de Rogatino, y aparece en un único (pero magnífico) relato de ficción histórica: “La sombra del buitre”, ambientado en el asedio de Viena por parte de los turcos en el año 1529.  El Sultán Suleimán lanza contra la ciudad entre 100.000 y 200.000 atacantes, entre los que se encuentran las tropas de élite turcas, los jenízaros. No tienen artillería (debido a un muy oportuno accidente) pero las murallas de la ciudad no son en absoluto formidables. De hecho, son tan bajas que los Vieneses llaman a la muralla “el seto”.
Defienden “el seto” 20.000 combatientes austríacos, auxiliados por 1.000 lansquenetes alemanes dirigidos por el conde Nicolás de Salm, y 700 arcabuceros españoles, puestos bajo el mando de Felipe Palgrave... Y entre ellos, como una igual, se encuentra Sonya la Roja. Cedo la palabra a Robert Howard:

Era alta, magnífica, y, aunque delgada, demostraba una gran fortaleza.  Bajo el casco de acero sobresalían unos cabellos rebeldes que caían sobre sus amplios hombros, como una cascada de oro rojizo reluciendo al sol. Las botas altas de cuero cordobés alcanzaban hasta la mitad de su muslo, sobre unos pantalones holgados; introducida en ellos, lucía una fina coraza anillada de fabricación turca.  Ceñía su delgado talle con un cinturón ancho de seda verde en el que llevaba cruzadas dos pistolas, una daga y, colgando, un largo sable de Hungría.  Una capa escarlata caía indolente desde sus hombros.”

Sonya de Rogatino odia a los turcos, en parte por vergüenza, y los combate para limpiar el honor familiar. Pues ella es hermana de la odalista favorita del Sultán, Roxelana, de nombre musulmán Hürrem... que sí es un personaje histórico.



Nacida como  Aleksandra Lisowska nació en Rohatyn, (“Rogatino”), Ucrania, en 1504. Con apenas seis años es raptada por los tártaros, vendida como esclava en Crimea. Convertida a la fe musulmana y ya con el nombre de “Hurren” fue regalada al Sultán Otomano Selim I, pasando a formar parte de su harem. Cuando el Sultán murió en 1520 ocupó el trono su hijo Suleiman “el Magnífico”, que convirtió  a Hurren en la jefa del harem y en su odalisca favorita. Para escándalo de todos terminó casándose con ella en 1528. Fue su única esposa legítima, y la primera mujer en el imperio turco que ostentó el título de “Haseki” (el equivalente a Sultana). Le dio seis hijos a su esposo, (cinco de ellos antes de ser coronada) y participó activamente en el gobierno del imperio como la más fiable consejera del Sultán. Sin duda fue una mujer formidable, conocida en occidente como “Rojelana” o “Roxelana”, debido al intenso color rojizo de su larga cabellera. Vamos, que Howard hizo los deberes y por lo menos se leyó un par de libros de Historia a la hora de documentarse para su novela corta (que ya es más que lo que hacían muchos de sus colegas).

¿Hubo mujeres combatientes como Sonya la Roja en la Europa del siglo XVI? Sí, por supuesto, aunque eran discretas y se hacían pasar por hombres. La más célebre fue Brita Olofsdotter, una mujer finlandesa que destacó por su valentía en la caballería sueca. Siendo viuda se alistó (posiblemente por la paga) y participó en la guerra de Livonia. Murió en una batalla en 1569, y fue al amortajar su cadáver que se descubrió su verdadera identidad. El mismo rey  Juan III de Suecia ordenó que fuera enterrada con honores militares, como la valiente soldado que había sido, y que las pagas atrasadas fueran entregadas a su familia, como se hacía con los otros soldados.


3 comentarios:

  1. Hombre, como mujeres combatientes en el siglo XVI quizás se podría citar a Catalina de Erauso, no? ;)

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  2. Conocia el origen del personaje, pero pensaba que su hermana era inventada. Howard reciclaba todo lo que leia y era un lector insaciable.

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