lunes, 2 de octubre de 2017

En busca del tesoro de los templarios 3: Los secretos de la capilla Rosslyn






Llegar a Rosslyn no es nada difícil. Se encuentra a unos 15 km. de la capital de Escocia, Edimburgo. Hay incluso líneas regulares de autobuses que llevan hasta allí, si uno es un turista de los de mochila y sandalia y no quiere alquilar un coche. Y es una excursión bastante popular, desde que el bocazas de Dan Brown citara la capilla en su novela “El código Da Vinci”.

 La capilla de Rosslyn empezó a construirse en 1446, por orden de William SinClair, primer conde de Caithness y tercer príncipe de las islas Orcadas. La idea original era construir una colegiata consagrada a San para que su familia tuviera un lugar de oración digno cerca de su castilo, pero como suele pasar con las obras (sean del tipo que sean) la cosa se le fue un poco de las manos, y tras 38 años de trabajos, sólo se había construido una capilla... y en capilla se quedó.

Maliciosos dicen que, de haber vivido más el señor William hubiera acabado siendo no ya colegiata sino catedral, pero como el hombre se murió... pues se acabó el dinero y se acabaron las obras. Algunos dicen que el sueño del tal William era en verdad ambicioso, pues lo que intentaba era ¡reproducir el Templo de Jerusalén! Y si usted, lector, tiene unos conocimientos mínimos de Historia y maneja fechas con cierta fluidez, ya estará con la madre de todas las moscas detrás de la oreja: ¿1446? ¡Pero si los templarios fueron disueltos en toda Europa en 1308! Bueno, sí... y no. Una de las tradiciones que rodean el desaparecido tesoro de los templarios apunta que el barco de Gérard de Villiers, (el que zarpó del puerto de la Rochelle con quince enormes cofres llenos de riquezas, ¿recuerdan?) buscó refugio precisamente en Escocia. ¡El tesoro perdido de los templarios! Los templarios huidos se organizaron bajo el liderazgo de Pierre d´Aumont, que los lideró en la batalla de Bannockburn (1314) apoyando al rey escocés, Robert Bruce, contra las tropas inglesas de Eduardo II. Agradecido, Robert Bruce (o Robert I de Escocia, como prefieran) les otorgó su protección, aunque tuvieron que cambiar de nombre, claro (lo de “Orden del Temple” no tenía muy buena fama esos días). Eligieron llamarse “la Orden de San Andrés del Cardo”, y se mantuvieron en un discreto segundo plano de los avatares de la Historia (por lo menos hasta 1687, fecha en la que Jacobo VII modificó los estatutos de la orden... pero eso es otra historia).

Sea como fuere el mítico tesoro de los templarios habría sido entregado para su custodia al clan de los SinClair... ¿Y por qué a ellos? Porque descendían de la familia normanda de los Saint-Clair... familia emparentada con el fundador de la orden templaria, Hugo de Payens. La capilla de Rosslyn sería un relicario exquisito que albergaría el mayor tesoro de todos los tiempos. Tesoro no tanto monetario sino místico: el Santo Grial, el Arca de la Alianza, los Rollos perdidos del Templo de Jerusalén, la Cabeza Embalsamada de Juan el Bautista, la Virgen Negra tallada por San Lucas... Siempre según la tradición, a esa cámara se accede desde una pequeña cripta cuyas escaleras están junto al llamado “pilar del aprendiz” (una maravilla inconfundible, con su propia leyenda de celos y asesinato incluída). En la entrada de la cripta, una inscripción en latín un tanto satírica: “FORTE EST VINUM. FORTIOR EST REX. FORTIORES SUNT MULIERES: SUPER OMNIA AUTEM VINCIT VERITAS”. “(El vino es fuerte. El rey es más fuerte. Las mujeres son más fuertes aún: pero por encima de todo triunfa la Verdad)”. ¿Y la entrada a la supuesta cámara de los tesoros, que se encuentra en la cripta? Nadie la ha encontrado aún, aunque es opinión unánime que las claves se encuentran en la recargada decoración de la capilla.

Así que, si son verdaderos buscadores de secretos templarios, les invito a que estudien las escenas de la crucifixión o la expulsión del Jardín del Edén, cuenten los duendes del bosque (green man, hombres verdes. Hay más de cien ocultos en la decoración). También se pueden encontrar un camello, una danza de esqueletos, un ángel tocando la gaita, un rostro que dicen representa a Robert the Bruce e incluso lo que unos dicen que son ¡mazorcas de maíz! Dicen que esto último es debido a Henry de SinClair, abuelo de William, que según algunos exploró la tierra al este de Groenlandia, llegando a América del Norte siguiendo los pasos de los vikingos. Los académicos tradicionales, que son unos aguafiestas, dicen que son representaciones estilizadas de tallos de trigo. O de fresas. O de lirios. Lo quesea, menos de maíz, que no se cultivó en Escocia hasta cientos de años más tarde. En fin, para terminar, tengan cuidado con su particular investigación del edificio y los alrededores... Algunos dicen que, en realidad, es un portal a... “otro lado” y que de cuando en cuando, inexplicablemente, desaparece gente. Así que ustedes verán...

1 comentario:

  1. Tuve ocasión de visitar esta capilla y es una pasada la de detalles que tiene. Me hubiera quedado horas y horas fijándome en ellos.

    ResponderEliminar